BIESCAS
Artículos  Clásicos  Diseño de viajes  Documentos  Viajeros  Principal 
BIESCAS Y EL SERRABLO

Las montañas que rodean Biescas guardan joyas inesperadas, que salen al paso del caminante que se adentra en la comarca. Pueblos escondidos e iglesias medievales recuerdan a quien se pone en ruta un tiempo en el que la montaña estaba habitada, y las campanas de torres mágicas acompañaban las labores en el campo.

A principios del siglo X las gentes que habitaban las tierras entre Cotefablo, Biescas y Sabiñánigo comenzaron a levantar pequeñas iglesias en sus pueblos, todas ellas con un patrón común: decoración de columnillas o baquetones, arquillos de herradura, ábsides con arcos ciegos, tejados de pizarra y torres coronadas por tejadillos a cuatro aguas y decoración muy elaborada. Pertenecen a un tiempo en que el románico estaba naciendo, y algunos se refieren a ellas como iglesias mozárabes. Sea como fuere, constituyen un conjunto único en el arte medieval conocido como “iglesias del Serrablo”, pues así se llama la comarca en la que se encuentran.

San MIguel de OtalAlgunas quedan cerca de la carretera, en las cercanías de Biescas, y a otras hay que llegar caminando, lo que hace aún más agradable el encuentro, pues tras algo de esfuerzo se encuentra uno con joyas arquitectónicas en mitad del monte. Tal es el caso de San Miguel de Otal, en una aldea deshabitada a la que puede llegarse tras una travesía preciosa desde el puerto de Cotefablo. Realizar la travesía a principio de primavera, con algo de nieve en el vecino puerto de Otal, permitirá disfrutar de un panorama excepcional y una luz suave, que se tamiza en el bosque de ramas llenas de brotes verdes. Nosotros descendimos a Otal y, después de un breve descanso al pie de la iglesia, seguimos la ruta en dirección sur hacia el collado de Ainielle, para alcanzar el despoblado del mismo nombre, lugar de resonancias literarias recreado en la obra de Julio Llamazares (La lluvia amarilla). Desde las ruinas de Ainielle el camino se acerca al barranco de Oliván y gira al oeste, siguiendo el barranco.
Caminamos hasta llegar a un puente que nos permitió cruzar a la otra orilla y, poco a poco, alcanzar la salida del barranco. Santa Eulalia de SusínUn poco antes aparece una pista a la izquierda que sube al vecindario de Susín, donde nos encontramos con otra joya del arte serrablés, Santa Eulalia, una iglesia del siglo XI con un precioso conjunto de ábside y torre. Si en vez de tomar el desvío a Susín se continúa adelante, un puente a la derecha salva el barranco y nos deja en la población de Oliván, donde otra magnífica iglesia recibe al caminante, San Martín.

Desde Biescas puede alcanzarse por carretera uno de los enclaves principales del arte del Serrablo, San Bartolomé de Gavín, una iglesia aislada al borde de un camino que se adentra en la montaña. Ventanas geminadas, rosetas y cornisas con baquetones realzan una torre que se recortan con el fondo del bosque.

Nombres como Busa, Orós, Lárrede, Satué, Lasieso, Ordovés corresponden a otros tantos ejemplos de arquitectura serrablesa, todos al sur de Biescas y fácilmente accesibles en coche.
La asociación de amigos del Serrablo, que ha hecho una labor encomiable de recuperación y divulgación de estas iglesias, ha trazado rutas y publicado guías sobre esta arquitectura tan peculiar.

San Bartolomé de Gavín
San Juan de Busa

La capital del municipio es hoy una villa moderna en la que se ha desarrollado el turismo rural y de nieve, pero eso no ha hecho que se pierdan sus valores tradicionales. La Torraza y la ermita de Santa Elena, dedicada a la madre del emperador Constantino, dan buena muestra de ello. La primera nos recuerda un pasado de plaza fuerte, guerras y familias nobles. La segunda mantiene un culto arcaico plagado de leyendas.

El casco urbano conserva en parte su arquitectura tradicional y ofrece numerosos alojamientos.

Biescas

El valle del Gállego, junto al que se encuentra Biescas, es un excelente enclave para todo tipo de actividades, y como puerta de entrada al valle de Tena sirve de punto de partida hacia el Pirineo. A poca distancia al norte se llega a Panticosa, centro de turismo que cuenta con dos atractivos importantes, el Balneario y la estación de esquí Panticosa-Los Lagos. En plena temporada de esquí conviene reservar el alojamiento con antelación. La web Destinia facilita la reserva en Panticosa.

Mapa (pincha en él para verlo en grande)

Iglesia de Oros bajo


Jesús Sánchez Jaén
Permitido copiar o difundir siempre que sea sin fín comercial, sin modificar y citando el autor y la web donde se ha obtenido