

Amanecer en la plaza
de Chachapoyas
Era primera hora de la mañana,
con el cielo nublado que amenazaba lluvia, con pocos transeuntes que
la cruzaban a paso ligero. Sin embargo, todo eso no le quitaba encanto
a la sobriedad de las fachadas, todas de color blanco y el color oscuro
de puertas y balcones. Invitaba a sentarse en uno de sus bancos y
respirar tranquilidad.