MACAO
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Para el viajero occidental, la inmersión en la cultura asiática es siempre sorprendente. El salto cultural entre ambas civilizaciones es tan evidente que un viaje a, por ejemplo, el sudeste asiático, se convierte en el destino ideal para viajeros intrépidos y ávidos de experiencias absolutamente diferentes a las ya conocidas.

Pero, incluso, dentro de la diferencia se puede rizar el rizo y buscar lo exótico de lo exótico. En ese caso, la península de Macao se revela como el destino ideal. Macao (o Macau) es una rara avis del continente asiático, que debe su particularidad a su intensa y particular historia, y a un presente repleto de arquitectura colonial y casinos occidentales. Colonia portuguesa desde 1557, sus calles son testigos de cinco siglos de mezcla de culturas.

Jorge Álvares, el primero de la rica estirpe de conquistadores portugueses, fue quien abrió el camino para el asentamiento portugués en la zona. Tras conquistar la Malasia Portuguesa en 1513, las expediciones lusas en la zona sufrían constantemente ataques de barcos piratas. Por ello, tras años de negociaciones, China permitió a Portugal crear un asentamiento en la Península de Macao, enclave estratégico en el comercio marítimo y puerta a toda Asia.

Desde entonces, Macao fue el paso de entrada de Europa hacia Asia. Por allí intentó hacerse hueco el cristianismo, de la mano del jesuita Matteo Ricci. Con la anexión de Hong Kong al Reino Unido, Macao perdió su exclusividad como asentamiento europeo en Asia, y su importancia quedó relegada a un segundo plano, hasta la llegada del siglo XX, en el que las convulsiones políticas de China y la Segunda Guerra Mundial (en la que Portugal, y por lo tanto Macao, fue neutral) derivaron en un fuerte movimiento migratorio hacia la península.

Finalmente, en 1999, China reclama la devolución de Macao y Hong Kong. Desde entonces, ambos territorios pertenecen a China, pero disfrutan de una jurisdicción especial bastante más abierta, que, entre otras cosas, permite a Macao contar con su propia moneda.

Qué ver y qué hacer en Macao

Sin duda alguna, el principal atractivo cultural de Macao es su Centro Histórico. La mezcla entre las culturas china y portuguesa ha devenido en una exuberancia arquitectónica única en el mundo. No en vano, está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En sus calles podemos disfrutar de construcciones de estilo europeo junto a edificios puramente asiáticos e incluso arquitectura moderna. Además, el hecho de que casi todos ellos aún conserven sus funciones originales lo hace aún más especial. La Catedral de San Pablo, el Templo de Sam Kai Vui Kun, el Cuartel Dos Muros... son vestigios de una ciudad que sirve para entender el devenir de los tiempos y la relación entre civilizaciones.

Más prosaico es el otro atractivo principal de Macao: sus hoteles y casinos-resort. Beneficiándose de su particular jurisdicción, Macao ha sabido atraer a toda una forma de turismo que, hoy en día, es capaz de mirar cara a cara a Las Vegas, y supone el principal foco de juego y ocio de Asia. El Casino Lisboa, el Galaxy Rio Casino o el Sands Casino son algunos de los más importantes, y en ellos el juego se toma con más seriedad que en Las Vegas. Dicho de otra forma, prescinde del carácter “para toda la familia” de la ciudad americana, y le devuelve a los casinos el glamour que se ha ido perdiendo en aquella. Buena muestra de ello, y de que el tiempo transcurre a otra velocidad en Macao, es que el juego estrella es el baccarat. Todo un clásico de décadas pasadas para una ciudad que ha detenido la rueda del tiempo.


Lourdes Hernández (Casinotop10)